martes, 11 de febrero de 2014

Soberana.


Contaré a fin, la personalidad de singular entidad, de quien por respeto no citaré nombre. Princesa y guerrera tenaz, lucho siempre siendo el pilar de quien le seguía; reluciente mujer llena de fortaleza, una proeza de vida. Admirada por toda aquella persona que fuese cubierta por sus valores, por sus armas y fulgores. Deseada y codiciada por todo reino que acogiera, pues siempre luchó por lo que más equitativo fuera.

Ya venía enredada en la fábula de numerosos imperios… hoy por hoy secretos. A la fecha es recordada por muchos, pero quizá pocos… muy pocos saben lo que en su pecho fue.

Amó profundamente la vida y a todo aquel que cruzara en su travesía, amigos o enemigos, jamás odio, jamás maldijo. Más en su pecho portaba profunda e infinita agonía, opacada por una efigie voraz de alegría. Gustaba de la música y aroma del viento, soberana en lugares despoblados, bordeados de ríos, árboles, flores con pétalos multicolores, su venerado lecho…

Aunque en el universo y a lado de la gente tenía todo cuanto podía desear, en su pecho llevaba tantas heridas, que al paso del tiempo no cerraban y al contrario más grande florecían, aquellos sentimientos se repetían como ciclos tempestuosos, cada vez con mayor cizaña. Ansiaba no ser recordada por nadie, por eso se alejaba de todo aquello que fuere afecto.

Amaba, y amaba como nadie más ha sabido hacerlo. Aunque todo cuanto le rodeaba le hacía sentir que no encajaba, volaba alto, mucho más que tantos, soñadora por excelencia de mundos inalcanzables, sentía ante la multitud que era mejor elevarse siempre sola, pues con su apego, veía lastimar a aquel que apreciaba… La soledad fue su mayor miedo, pero su cónyuge fiel, anhelaba cumbres donde nadie le encontrara, erraba todo sentimiento; deseaba que no quedara vestigio, ni un recuerdo de lo que fue, deseaba ser jamás recordada, solo estar sin estar.

Lucho de corazón eternamente, fue acompañada por grandes guerreros y en su paso se enamoró de uno en especial, quien también algo de su vida arrancó.

Pocos la conocen, pocos saben de ella, ahora a nadie le interesa su historia, eterna soberana de cuentos de hadas, donde es todo, y en su recuerdo nada. Una luna de miel plateada, una sonrisa entre la brisa, tranquilidad que en la oscuridad al mundo cobija. No está presente siempre físicamente, pero aún quien puede tenerle incluso en mente, será cubierto por su amor rebelde.

Si te hundes entre las sombras de la amargura, no temas, que seguro ella te protegerá y te llevará de la mano, hasta que vuelvas a ver la luz del día. La verás solo con el corazón y se alejará de ti cuando así le apartes de tu vida. Entonces regresará a la soledad, que por destino... le fue conferida.

S.G.Wicca.Celta
Remebranzas
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11/Febrero/2014